El Tetris del peronismo

Los armadores oficialistas y la alquimia político-electoral. Los compañeros de fórmula de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, la incógnita en la oposición. El “voto bronca”, ¿predictor de Javier Milei?

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Si bien es imposible separar los resultados de Chaco de las consecuencias de la desaparición de Cecilia Strzyzowski y las vinculaciones políticas de los principales sospechosos con el oficialismo local, mucho de lo que dejó el proceso electoral aparece en línea con lo que sucedió casi en la totalidad de las trece provincias que tuvieron elecciones hasta el momento.

La participación fue del 58,36%: poco más de 4 de cada 10 personas habilitadas para votar decidieron no hacerlo. Entre quienes sí concurrieron, cerca del 9% -o casi uno de cada diez-, resolvieron votar en blanco o anular su voto. Lejos de ser un fenómeno chaqueño, el descenso es un patrón común. En un estudio para #OffTheRecord, el Centro de Investigación para la Calidad Democrática (CICaD) analizó los comparativos con la elección de 2019 -la última semejante en términos de cargos en juego. El informe arroja una caída promedio de casi 8% en la participación positiva en las trece provincias que tuvieron elecciones antes del último domingo. Esa caída está compuesta por un aumento promedio de casi tres puntos del voto en blanco y nulo, y un descenso de cinco puntos de la participación.

Las interpretaciones, por supuesto, son siempre arbitrarias. Sin embargo, acaso se pueda encontrar allí, en esos decepcionados, parte del apoyo que recoge Javier Milei en todas las encuestas y a los que sus declamados lugartenientes provinciales no asoman siquiera remotamente. En los últimos días, el círculo rojo instaló que la candidatura del heterodoxo economista está herida. Esos guarismos coinciden con una anécdota que no sirve como evidencia determinante, pero sí como insumo, que compartió esta entrega la semana pasada. Más allá de cómo vaya a decantar, el desencanto es real y hace juego con un aumento tras la baja participación de las elecciones legislativas de 2021. Esto supone, a priori, una dificultad extra para los candidatos centristas por la necesidad de movilizar a quienes están desilusionados con la política. Algo que, como se contó repetidamente en este espacio, conversaron Pabel Muñoz y Cristina Kirchner en marzo luego de su triunfo en la alcaldía de Quito.

¿Podría pensarse, entonces, que las marcadas diferencias de los resultados entre las encuestas online y presenciales, atribuida a distintos grados de entusiasmo entre quienes responden, pudieran reflejar a ciudadanos con mayor o menor disposición a concurrir a votar en agosto? ¿Es, en realidad, un rechazo que se trasladará a la candidatura de Milei, continuará el deterioro de la concurrencia o habrá una mayoría silenciosa como la que acompañó a Facundo Manes en la provincia de Buenos Aires en 2021?

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Paradójicamente, para Juntos por el Cambio fue más traumático el cierre de alianzas de lo que aparenta el de listas con excepción de los compañeros de fórmula de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. La represión en Jujuy abre un signo de interrogación sobre la oportunidad, mérito y conveniencia para H de anunciar a Gerardo Morales como su vice. Lo que no queda claro, dado el clima de época, es si al gobernador lo perjudica por un orden declamado, pero no ejercido, o lo beneficia desde el ángulo de la “determinación” o el “coraje”. Larreta, en privado, analiza que Morales saldrá fortalecido de este episodio. Sin embargo, la definición todavía está abierta: si bien Manes sostiene su candidatura presidencial, en el entorno del jefe de Gobierno lo mencionan como un posible compañero de fórmula. Bullrich, por su parte, deshoja la margarita para definir quién completará el binomio. En la última curva apareció Luis Petri que es el favorito de parte del entorno de la ex ministra de Seguridad. Sin embargo, Maximiliano Abad continúa siendo el más relevante en términos de estructura y, como anticipó #OffTheRecord la semana pasada, Luis Petcoff Naidenoff que es sponsoreado por el Grupo Malbec, un sector al que Bullrich escucha especialmente.

Mientras tanto, el oficialismo entró en una dinámica de tensiones internas con final abierto. Según pudo saber #OffTheRecord, el albertismo se presentará -a menos que medie un imprevisto- ante la Junta Electoral de la alianza el miércoles a primera hora para impugnar el acuerdo electoral y, si no resulta -algo probable ya que no tiene representación allí- irá a la junta electoral de la Provincia. ¿Por qué los enviados de Daniel Scioli firmaron algo con lo que no estaban de acuerdo? ¿Una distracción? Según los retadores fue una maniobra para perjudicarlos. “Lo firmaron cinco personas: Máximo Kirchner, Mariel Fernández, Gabriel Katopodis, Verónica Magario y Martín Insaurralde. Pero lo hicieron en una hoja en blanco y no mostraron el anexo donde consta cómo se distribuyen los lugares. Así lo presentaron a la Junta Electoral, sin que se sepa qué firmaron”, señalaron a La Nación.

“El reglamento de Unión por la Patria se encuentra publicado en la página web del frente electoral que este partido integra junto a toda la documentación necesaria para la presentación de listas en cada categoría. La distribución de los cargos nacionales, provinciales y municipales correspondientes a las minorías es informada de conocimiento para todos los partidos firmantes del Acta constitutiva del Frente electoral”, respondieron desde la otra orilla a través de un hilo de tuits. Y agregaron: “En la reunión de Junta Electoral de @unionxlapatria -realizada el jueves 15 de junio- y ante el requerimiento de los apoderados de las listas de diputadxs nacionales por la PBA y cargo ejecutivo provincial de dicho sector, se informó la distribución de cargos y lugares. Cabe aclarar que las reglas de juego establecidas en el reglamento por el conjunto no son capricho de nadie. Se trata de propuestas realizadas por los partidos al momento de integrar y formar el frente. Es una construcción colectiva. No es potestad de los precandidatos modificarlas según su parecer y conveniencia”.

Por fuera de los formalismos, el espíritu político aparente del kirchnerismo es dificultarle la competencia a un Scioli que llega a la última milla con un armado más frágil que el que mostraba Florencio Randazzo en 2017. Sin embargo, ayer Carlos Pagni recordó un episodio casi olvidado: las declaraciones del Presidente a Roberto Navarro. Fernández, que si no está detrás de la candidatura de Scioli lo disimula bien, le había dicho a Navarro que su objetivo era terminar con 20 años de kirchnerismo. Si el encuadre es ese, el escenario pasa de competencia a supervivencia. Otro bicho.

De las reglas que acordaron, los reclamos aparentan darle la razón uno a cada uno. Si el 30% para que entre un concejal en el puesto número seis es algo que la Justicia podría considerar “abusivo”, necesitar avales de los partidos que constituyen la alianza no sólo no parece restrictivo sino lógico. Incluso si uno tomara por cierta la versión del sciolismo, parecen de esos reclamos que se sufren en la debilidad pero se ejercen en la fortaleza. Deben recordar todavía en ese espacio las bromas en privado que hacían ante el reclamo, también en privado, de Julián Domínguez sobre los resultados de la elección bonaerense en 2015.

“Si no tenés cómo pelear adentro, bancatela, perdiste. Esto es lo que le dijimos a Alberto durante dos años, ahora ya está”, resume ante #OffTheRecord un albertista desencantado enfrentado con La Cámpora hace más de un lustro. En el entorno del Presidente, incluso los más reactivos con el kirchnerismo, miran con inquietud. Hasta el momento, Scioli no cosechó apoyos de ningún intendente, gobernador o jefe sindical relevante, pero mantiene su candidatura. ¿Es eso o está trabajando para que Cristina, ante la certeza de la derrota oficialista, lo elija como candidato para no exponer a uno propio? ¿Soportaría el electorado K otro experimento como fue el propio Scioli en 2015 o Fernández en el ‘19? De ambas orillas lo niegan terminantemente.

En todas las variantes de estas últimas horas hay algo que no cierra a los encargados de la alquimia político-electoral. Sergio Massa impulsa la idea de Axel Kicillof como candidato a presidente y pide para sí la gobernación de la provincia de Buenos Aires. En ese escenario, con un triunfo opositor en lo nacional y uno oficialista en lo provincial, el único distrito de magnitud que preservaría el kirchnerismo sería de la mano de Massa. Difícil. Aún con la alianza táctica entre el tigrense y los Kirchner -y el reconocimiento permanente de Cristina a la audacia y eficacia del ministro de Economía.

Otra opción, la que impulsan Massa y Máximo, se reduce a que Kicillof sea candidato a presidente. El gobernador es quien mejor mide como candidato nacional y en territorio bonaerense. Esto último haría más probable, según el criterio de Kirchner y el ministro de Economía, retener la provincia que con un candidato (más) débil en la boleta presidencial. Kicillof, hasta hace quince días, estaba negado terminantemente a esa posibilidad. La semana pasada, quienes lo frecuentaron lo vieron más receptivo. El argumento en contra de esa hipótesis también es fácil de entender. Kicillof no le agrega un diferencial positivo de relevancia a Massa o Eduardo de Pedro y su campaña podría generarle dificultades significativas. Si el gobernador está, por ejemplo, en Brasil mientras se inunda la PBA, el daño potencial es difícil de medir.

La última variante es dejar a Kicillof donde está y abrir la PASO nacional entre Scioli y el candidato de Cristina. Si este último fuera Wado, a esa jugada le falta un aspecto: Massa. Si el tigrense aceptara ser senador nacional, ¿no pediría, además, la vicegobernación de la Provincia? Y en ese caso, ¿qué obtendría La Matanza, eje central de cualquier elección peronista y hogar de uno de los dirigentes más relevantes del justicialismo bonaerense como Fernando Espinoza? ¿Alcanzaría ser primera en la lista de diputados nacionales para Verónica Magario? En ese escenario, por ejemplo, no habría un Kirchner encabezando ninguna boleta. El cierre para el peronismo es, hoy, más un Tetris que un ajedrez.

“Siempre se divierten los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos; también son ésos los más a propósito para criticar las determinaciones de los jefes: por fortuna, dan conmigo que me río de todo, y que hago lo que me dictan la razón, la justicia, y la prudencia, y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria”. Qué hombre Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús. Feliz día de la Bandera.

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Iván

Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.