En contexto

El sacrificio de María Eugenia

¿Ir a perder a la Provincia pero aun así contribuir a la estrategia general de su partido de ganar más diputados para bloquear el quórum del FDT en la Cámara baja o arrasar en CABA y pavimentar su proyecto político personal de cara a 2023? El dilema de la exgobernadora.

¡Hola! ¿Cómo estás? Otra mañana de sábado soleada y preciosa en la Ciudad de Buenos Aires. Realmente este newsletter trae suerte. Al menos a les que vivimos por acá. Primero quiero empezar pidiéndote disculpas si sos del grupo de copadísimos de esta comunidad que me escribió después de mi debut hace dos sábados. ¡Me re colgué y miré tarde los mails! Pero los leí y fueron re lindos. Incluso el de Simón que, muy atrevidamente, hizo un meme con mi facilísimo nombre.

Como si no alcanzara con el Coronavirus, la deuda externa y la inflación, este año tenemos elecciones. ¡Y encima nos postergaron un feriado! Nada puede ser más estresante.

En la Argentina el aroma a año electoral ya empieza a sentirse en cada acción y reacción política. En las últimas semanas hubo varias reuniones, almuerzos y charlas en el PRO, socio muy mayoritario en la principal fuerza opositora nacional. De esas conversaciones saldrán las candidaturas de Juntos por el Cambio y los lugares que les dejarán a los radicales y a la Coalición Cívica. La gran incógnita es si María Eugenia Vidal aceptará el sacrificio que le piden Mauricio Macri y Patricia Bullrich de presentarse como candidata en la provincia de Buenos Aires. El mismo sacrificio que le pidieron en 2015 y que originó su nunca resuelta pelea con el ideólogo del plan, Emilio Monzó. Aquella vez salió bien: primera gobernadora mujer del distrito más poblado de la Argentina, ruptura de la continuidad de gobiernos peronistas y ayuda numérica y climática inestimable para que Macri llegue a la presidencia. Esta vez, los números muestran otra cosa. Tanto los de hace apenas un año y medio (cuando perdió las elecciones bonaerenses por 15 puntos frente a Axel Kicillof) como los de las encuestas de intención de voto.

Un sondeo amplio de las últimas semanas en la provincia ubica a JxC con un 23% de adhesión que sube a 30% si la candidata es Vidal. Número cercano al 34,5% que había logrado la entonces gobernadora en la PASO 2019 con una diferencia: hace mucho que dejó de recorrer el territorio que tanto caminó cuando estaba en funciones.

Es algo que, por lo bajo, le reclaman quienes quedaron en el territorio gobernando o militando y que sintieron el desamparo varios meses sin visitas ni de Macri, ni de Vidal, ni de las otras caras visibles del espacio: Elisa Carrió u Horacio Rodríguez Larreta. “¿Cómo convenzo yo a la gente de que se acerque, que nos acompañe, si no vienen ni los nuestros?”, se quejaba durante el verano uno de esos desamparados políticos del Conurbano.

La que sí hizo todos esos deberes en este año y medio fue Bullrich, que desde que JxC perdió en 2019 se dedicó a recorrer el país, a acompañar cada marcha, cada protesta, cada reclamo en contra del gobierno nacional o del peronismo local, a defender a la oposición en cada estudio de televisión, red social o micrófono que se le cruzó, e incluso a intentar captar al votante que podría acompañar a JxC y que está siendo seducido por los libertarios. Todavía más: generó repetidores de su discurso que lo llevan a los lugares adonde ella no puede estar: Florencia Arietto, Maximiliano Guerra, El Dipy, todos crecieron alimentados por ella. Así, con el derecho que le da tener la tarea hecha desde temprano y sin descanso, Patricia ya es candidata. Se lo dijo a Macri, se lo dijo a Horacio, nos lo dijo a nosotros también, en Intratables. “Juegue quien juegue, se presente quien se presente, yo voy a ser candidata en la Ciudad”, le informó al jefe de Gobierno del distrito por el que quiere postularse hace algunas semanas, cuentan cerca de Larreta. 

Él tomó nota y algunas cosas comenzaron a cambiar. A fines del verano mandó a su segundo, Diego Santilli, a repartir patrulleros porteños usados a municipios gobernados por JxC. Y desde entonces intenta convencer a Vidal de que sea candidata en la Ciudad. En ese escenario, hoy, habría una interna Vidal - Bullrich, algo que todos los integrantes de JxC quieren evitar. En el gobierno porteño argumentan con los números en la mano: Bullrich tiene un techo, dicen. No pasa los 48 o 49 puntos. (Fijate vos lo alambrada que tiene el PRO la Ciudad que tener 49% de los votos funciona como argumento en contra de una candidatura.) En cambio, Vidal puede llegar a 53 o 54 puntos, lo que significa un diputado nacional más y dos legisladores porteños más. “No es una boludez. Si nuestra estrategia en esta elección es bloquearle el quórum propio al Gobierno en Diputados, estamos hablando de números que importan”, grafican en el PRO porteño.

El dilema para Vidal es si hacer lo mejor para su proyecto político individual, para lo que debería presentarse en la Ciudad, conseguir ese triunfo seguro, arrasar, reinstalarse en el escenario mediático y desde allí construir para 2023; o si hacer lo que necesita su fuerza política: ir a (probablemente perder) la provincia de Buenos Aires, adonde según muestra la encuesta que te decía antes (de una consultora que trabaja para el peronismo) ella sería la mejor candidata para JxC (aunque Santilli no aparece muy lejos de ella: 27%).

La otra hipótesis que maneja la oposición, si Vidal declina la candidatura bonaerense, pasa por un armado de diez nombres resonantes en los primeros lugares de la lista. Aparecen en ese listado, además de Santilli, Elisa Carrió, Miguel Pichetto, el candidato eterno e inconvencible Facundo Manes y el díscolo Emilio Monzó, entre otros.

Párrafo aparte para el reaparecido Florencio Randazzo que, según aseguran y reaseguran en JxC, irá con boleta propia. El macrismo alienta esa posibilidad, convencido de que el exministro de Cristina Fernández de Kirchner le quitará votos al Frente de Todos. Con su cambio de discurso y su acusación a sindicatos y movimientos sociales de ser “parte del problema” en la Argentina, yo no estaría tan segura.

Del otro lado, el Frente de Todos deberá definir también sus nombres. Si vas y preguntás hoy entre los distintos sectores del oficialismo, la cantidad de candidatos y candidatas con la que salís es abrumadora. Desde Daniel Scioli y Victoria Tolosa Paz, hasta Luana Volnovich y Santiago Cafiero. La que ya le avisó a su jefe político que de ninguna manera quiere ir a la lista es Malena Galmarini, así que Sergio Massa deberá buscar otros nombres que representen al Frente Renovador en la puja por los lugares con expectativa de conseguir una banca.

Igual, como leíste en el último Off the record, todo pasará por la negociación de los socios fundadores, que han pasado momentos mejores y procuran dejar atrás (sin éxito aún) la no concluída historia entre Martín Guzmán y Federico Basualdo.

Nos quedan dos meses por delante hasta conocer los nombres de los y las candidatas. Y por supuesto que los vamos a ir siguiendo desde aquí.

Ahora te dejo disfrutar tu fin de semana. Si andás sin serie, aprovecho y te recomiendo enfáticamente una que a mi me encantó, que se llama Master of None y que (gracias a la magia de Twitter) el otro día me enteré de que tendrá 3ra temporada. Estoy muy contenta porque estuve esperando esa noticia como dos años. Volví a ver toda la primera temporada y es suprema. Los capítulos 2, 4, 7 y 8 los pasaría en las escuelas (?).

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¡Besos!

NBG

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Soy columnista política en un país en el que la política no da respiro. Jugué mucho tiempo de local en el Congreso. Gracias a ese lugar hermoso, los conozco a casi todos. Trabajo también en Radio Con Vos y en IP. Gracias al feminismo descubrí hace poco que me gusta jugar al fútbol.
@nbg__
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