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¿Dónde estamos parados?

Analizamos el desempeño de la economía con todos los datos del segundo trimestre. Los temas de la semana y algunas cositas más.

Hola, ¿cómo estás? Durante los últimos días salieron un montón de datos importantes de la economía, así que vamos a aprovechar para analizarlos y para vincularlos entre sí con el objetivo de tener un pantallazo global y saber dónde estamos parados. La vorágine con la que parece moverse la economía argentina muchas veces nos lleva a obsesionarnos con el árbol y a perder de vista el bosque. Por eso, en ocasiones, es necesario salirse de lo inmediato y recuperar el panorama completo. Parar la pelota y levantar la cabeza para poder encontrar la mejor jugada.

Actividad económica

El lunes se publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio que, como veníamos anticipando, mostró un freno en la recuperación (parecido al de una raíz cuadrada invertida, ver gráfico de la derecha), e hizo que el nivel de actividad todavía se mantenga un 12% por debajo de los niveles pre-pandemia (que, como pueden observar en el gráfico de la izquierda, ya venía de una fuerte caída en 2018 y 2019 producto de las dos devaluaciones que tuvieron lugar durante la gestión de Cambiemos).

Evolución del EMAE (serie desestacionalizada)

Fuente: INDEC

El freno es preocupante porque, en el peor de los casos, podría estar reflejando un estancamiento permanente en un nivel más bajo de la actividad económica (que retrotraería la economía a los niveles de 2009), y en el mejor de los casos una lenta recuperación hacia los magros niveles de 2019.

Los datos de agosto indicarían que se mantuvo el freno, teniendo en cuenta lo que mostramos dos semanas atrás para la evolución de las ventas minoristas de CAME o lo que muestra el indicador adelantado de la actividad económica elaborado por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE). Mientras que para septiembre parecería que hubo un repunte, tanto por el lado de la industria como por el lado del consumo masivo. De cualquier modo, sigue sin estar clara la consolidación.

Empleo y distribución del ingreso

El mazazo a la actividad que le dio el COVID-19 tuvo su correlato en los ingresos y en el empleo, aunque las medidas del gobierno sirvieron para atenuar la caída. El miércoles pasado el INDEC publicó los indicadores del mercado laboral para el segundo trimestre del año, que confirman el marcado deterioro que sufrió el empleo. La nueva infografía que introdujo el organismo es un gran resumen explicativo del panorama actual (acá la versión original para hacer zoom).

El desempleo en el segundo trimestre de 2020 fue de 13,1%, lo que implica un incremento importante respecto del mismo período del año anterior (10,6%). Sin embargo, el dato más significativo es el de la caída en la tasa de empleo, que pasó del 42,6% al 33,4% durante el mismo período, combinado con la caída en la tasa de actividad (mide la cantidad de personas que tienen o buscan trabajo activamente en relación a la población total), que pasó de 47,7% a 38,4%.

Esto es así porque casi la totalidad de las personas que perdieron su trabajo luego no pudieron salir a buscar uno nuevo, impedidas por las restricciones a la circulación, y por lo tanto pasaron a ser inactivas. Esto queda claro al analizarlo en términos absolutos (proyectados a nivel país): mientras que entre el segundo trimestre de 2019 y el de 2020 la cantidad de personas empleadas se redujo en 4 millones, el incremento en la cantidad de personas desocupadas fue de solo 10.500 (sí, no me comí ningún cero), mientras que las inactivas se incrementaron 4 millones. O sea, toda la población desempleada pasó a inactiva, mientras que el incremento de la tasa de desempleo es más que nada un efecto estadístico.

Al analizar la composición de las personas que perdieron su trabajo (o que fueron suspendidas de manera informal), lo que se observa es que los principales afectados fueron quienes estaban ocupados en las modalidades más precarias e inestables: los asalariados informales (-2,1 millón de empleos menos) y los cuentapropistas (-1,2 millón de empleos menos), mientras que la reducción de los puestos asalariados registrados fue significativamente menor (-400.000).

Esto refleja que las medidas implementadas por el gobierno en materia laboral (el ATP, la prohibición de despidos y los créditos a tasas subsidiadas) sirvieron para mitigar el efecto en el sector formal de la economía, mientras que el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) tuvo como objetivo precisamente sostener la pérdida de ingresos sobre todo de la población (des)empleada del sector informal. No obstante, esto es meramente un paliativo si la actividad económica no logra recuperarse rápidamente y reabsorber a toda esa población desempleada.

El impacto dual que tuvo la pandemia en el mercado laboral también profundizó la inequidad en la distribución del ingreso (dato que salió publicado el jueves). La suma total de ingresos de la población aumentó un 22% entre el segundo trimestre de 2019 y 2020, con lo cual en términos reales sufrió una fuerte contracción. Un dato importante a destacar es que los ingresos laborales crecieron 15% y los no laborales, 41%, explicado fundamentalmente por la asistencia del Estado.

Esto significa que la torta se achicó, el tema es que no se achicó para todos por igual. Los ingresos que menos se vieron afectados fueron los del 10% más rico de la Argentina (decil 10), mientras los más perjudicados fueron los del 10% más pobre (decil 1). Como decíamos la semana pasada, el simple hecho de estar más abajo hace que te vayas cada vez más para abajo, mientras que el simple hecho de estar arriba, hace que te vayas cada vez más para arriba (en relación al resto). Hablemos de igualdad de oportunidades o de mérito...

Variación del ingreso real según decil (2do trimestre 2020 vs mismo período 2019)

Fuente: L. Tornarolli.

¿Por qué pasó esto? O mejor dicho, ¿cuál es el mecanismo a través del cual el impacto de una recesión hace más inequitativa a la sociedad? Son varios, y los analizamos en la edición anterior, pero uno de los más importantes es el del nivel de educación, que en buena medida determina la calidad del empleo adquirido. Como se desprende del gráfico a continuación, la pérdida en los puestos de trabajo fue mayor para las personas con niveles educativos más bajos, y viceversa.

Variación de las personas ocupadas según nivel educativo (2do trimestre 2020 vs mismo período 2019)

Fuente: M. Gismondi.

Por último, pero no menos importante, la inequidad de género. Según el informe, los hombres en promedio ganan un 30% más que las mujeres ($32.600 vs $25.200), esto lleva a que haya una concentración mucho más marcada de mujeres en los estratos económicos más bajos (y de hombres en los más altos). Hoy a la tarde sale el dato de la pobreza, que probablemente sintetice todo esto que dijimos en un solo número (según los especialistas llegaría al 40%).

El frente fiscal

A partir de lo anterior, debería ser evidente que en estos casos el Estado tiene que recurrir al incremento del gasto público con el objetivo de compensar la caída en los ingresos que está sufriendo la población, en particular los sectores más vulnerables. Esto fue lo que sucedió en Argentina y el resto del mundo.

El resultado, también evidente, fue un fuerte incremento del déficit fiscal, potenciado además por la menor recaudación en materia de impuestos. Según el último informe del BCRA, la mayor parte del déficit primario (4,2% del PBI en junio) se explica por la pandemia. De ese 4,2%, unos 2,7 puntos porcentuales (p.p.) se deben al gasto en políticas económicas (IFE, ATP, etc.), unos 0,5 p.p. representan medidas que afectaron los ingresos (como la exención del cobro de contribuciones patronales o del cobro de intereses a los préstamos de beneficiarios de ANSES), mientras que 0,3 p.p. se deben a la pérdida de ingresos por los efectos macroeconómicos de la recesión.

Resultado del Sector Público Nacional (acumulado 12 meses)

El problema no fue tanto el incremento del déficit (en línea con el resto de los países de la región), sino su financiamiento. De las tres formas que comúnmente se utilizan (colocaciones de deuda en los mercados internacionales, en el mercado local o financiamiento directo con el Banco Central), el gobierno tenía prácticamente bloqueadas las dos primeras, debido al elevado endeudamiento contraído por la gestión de Cambiemos y el posterior proceso de reestructuración de la deuda que tuvo que llevar a cabo. Por lo tanto, la gran mayoría del déficit se financió directamente a través del BCRA, que como analizamos previamente, derivó en una inyección importante de liquidez producto de la creación de dinero.

El frente cambiario

No obstante, dicho excedente no fue manejado correctamente por el BCRA, ya que al imponer un “techo” a las leliqs llevó a que se redujeran drásticamente las tasas en los mercados de dinero (interbancaria y call). Como muestra este trabajo del OCEPP, eso se tradujo en una mayor presión al mercado cambiario por medio de distintos canales: un efecto de “fondeo” barato para especular posiciones apalancadas; un efecto “rebalanceo” por la caída de la remuneración de activos en pesos; y un efecto “expectativas” sobre el valor de la brecha que, al validarse, se torna una profecía autocumplida y genera más expectativas de depreciación (ver más adelante). El gráfico a continuación muestra cómo la caída abrupta de la tasa call a principios de abril coincide con el salto del dólar paralelo y el incremento de la brecha cambiaria.

Evolución de la brecha cambiaria (MEP/Mayorista) y tasa Call

Fuente: BCRA y Rava.

A partir de eso, se hizo todo cuesta arriba. El BCRA frenó la reducción de tasas (y las incrementó levemente), e introdujo una serie de medidas para reforzar las regulaciones cambiarias que, si bien en el corto plazo sirvieron para bajar la brecha, no lograron frenar la sangría de reservas internacionales.

Compra/venta de divisas por parte del BCRA en el mercado cambiario.

Fuente: BCRA – Nota: Los datos de septiembre son hasta el día 23.

Como analizamos previamente, eso hizo que mes a mes se incrementaran las expectativas de devaluación, generando un círculo vicioso: la pérdida de reservas por parte del BCRA lleva a que las personas crean que es inminente el aumento del valor del dólar y eso lleva, por un lado, a que se incremente la demanda de divisas (tanto para ahorro como en bienes importados) como a que se frene la oferta (quienes tienen dólares prefieren esperar para venderlos a un precio más caro). Ambos efectos hacen que aumente la presión en el mercado cambiario, provocando que el BCRA deba vender sus dólares (reservas) para tratar de mantener estable el tipo de cambio, lo que incrementa las expectativas de devaluación...

Todo esto derivó en mayores regulaciones al mercado cambiario (las mismas que unas semanas atrás no me dejaron dormir) y que por ahora no parecen haber logrado el efecto deseado, sino más bien lo contrario. En esas dos semanas la brecha se incrementó y el BCRA debió seguir vendiendo dólares en el mercado cambiario (para entender qué son las “reservas netas” de las que tanto se habla, te recomiendo esta nota).

Por último, y para no terminar tan abajo, también mostramos que la brecha podría reducirse en el corto plazo a niveles más manejables (en torno al 30% en relación al tipo de cambio oficial, como era a principios de año). Para eso, el gobierno debería continuar reduciendo el déficit fiscal y mantener los porcentajes de refinanciamiento de la deuda en pesos, tal como viene sucediendo en los últimos meses. Por su parte, el BCRA debería modificar el rumbo de la política monetaria (enfocándose menos en la regulación por cantidades y más en la regulación por precios, es decir las tasas) de modo que permita regular mejor la liquidez para evitar que se traslade a la brecha y que eso lleve calma al mercado cambiario.

¿Más economía?

Hace tiempo que te vengo contando sobre una serie de seminarios muy buenos que cruzan la economía con la historia del pensamiento argentino. Esta semana Martín Fiszbein analiza los ciclos de stop and go en la economía argentina. Más información acá.

Antes mencionamos las infografías del INDEC, ahora también nos enteramos que tiene su propio podcast (bien ahí la política comunicacional del organismo). Como para complementar con lo que vimos hoy, te recomiendo Mucho más que un número, que analiza todos los indicadores publicados durante la semana.

Hasta acá llegamos por hoy. Ojalá que algo de todo esto te haya servido para que ahora entiendas un poco más de esta cosa tan difícil que parece la economía argentina. Si no aguantás hasta la semana que viene, la seguimos por acá.

Espero tu respuesta. Te mando un abrazo grande.

Juanma

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Me dedico a estudiar la macroeconomía argentina, algo que en este país debe ser similar a tener un doctorado en física molecular. Soy magister en Desarrollo Económico en la UNSAM y estoy haciendo el Doctorado homónimo en la UNQUI. Jugador amateur de hockey y guitarrista de fogón.
@jmtelechea
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