En contexto

Cuanto peor, peor

La negociación imposible con el FMI se contrapone, en el plano interno, con la pelea cuerpo a cuerpo entre el Gobierno y la oposición por ver quién saca un centímetro más de rédito político de cara a las elecciones del año que viene. Una lectura de cortísimo alcance.

¡Muy feliz año nuevo! Todavía se puede saludar así, ¿no? Ojalá que tengas un hermoso 2022, aunque no podemos negar que nos ha recibido con la vara altísima desde el día uno: contagios récord, negociación con el FMI, ola de calor. Un chiche todo.

Igual, hay algunos que en estas últimas horas estuvieron contentos. Y eso a pesar de que la confirmación en boca de Martín Guzmán de que el acuerdo con el Fondo está todavía muy lejos desalentó a más de uno. Pero es que la lectura política que hicieron en el Frente de Todos después de la reunión pública que compartieron el ministro y el Presidente con varios gobernadores, vicegobernadores y ministros provinciales fue muy positiva. Así lo vieron en la Casa Rosada y también en el Senado de la Nación.

El apresuramiento de Horacio Rodríguez Larreta en salir a rechazar la invitación, la discusión interna posterior y la aparición de Gerardo Morales para ponerles los puntos no sólo a Larreta sino también a Fernando Iglesias y a Waldo Wolff fueron medidas en el oficialismo como las piezas de un escenario de victoria en la pelea cuerpo a cuerpo con la oposición.

Un escenario que tiene algunos puntos de contacto con lo que fue el rechazo del proyecto de Presupuesto 2022 en el recinto de la Cámara de Diputados, cuando –igual que esta semana– el ala dura del PRO aprovechó las lecturas rápidas y superficiales de la situación para imponer su nunca novedoso enfoque: no dialogar, no respaldar, no acordar; y los gobernadores radicales terminaron pidiendo el VAR.

Por esa capitulación y por el offside en que quedaron los halcones (incluido Larreta), en el Gobierno festejaron el escenario que quedó configurado y que terminó acercando a los gobernadores y al intendente de Juntos por el Cambio a una foto con Guzmán, que sucederá en los próximos días. Sin embargo, para un oficialismo que tiene los desafíos que tiene el gobierno de Alberto Fernández, la lectura parece de corto alcance.

Como detalló Emmanuel Álvarez Agis en su último informe público para la consultora PxQ “existe un incentivo alto por parte de la oposición a la no colaboración respecto al acuerdo con el FMI” porque, básicamente, si Alberto Fernández no quiere ser el presidente del ajuste en los términos que dicta el Fondo y tampoco quiere ser el presidente del default, la opción que le queda es generar suficiente consenso interno como para intentar doblarle la mano a Joe Biden y a Kristalina Georgieva. Imaginate la cantidad de consenso interno que es eso. Casi que necesita una foto en la que, a la vez, Milagro Sala y Mauricio Macri lo respalden ante el Fondo Monetario Internacional. Y por ahí ni así. Pero, en los términos que planteó el Gobierno, es el único camino viable a explorar.

La otra cara de este escenario es que gran parte del resultado final depende del comportamiento de Juntos por el Cambio. Y ya sabés: si el Gobierno la choca, JxC será una alternativa electoral viable el año que viene.

Por eso hay quienes repiten (en el oficialismo y en la oposición y por diferentes motivos) “cuanto peor, mejor”. Es decir, para el macrismo, cuanto peor le vaya al Gobierno en la negociación con el Fondo, mejor. Y para el Gobierno, cuanto peor parado quede JxC por retacear apoyo en la renegociación de la deuda que su gestión tomó, mejor. Pero, ya sabés: para vos y para mí, cuanto peor, peor.

Y eso por no hablar de la pandemia, que en esta fase recargada ya colapsó una parte del sistema sanitario (los centros de testeo) y vuelve a poner en jaque a los equipos médicos. La preocupación de los empresarios ya no es por los cierres que pueda disponer el Gobierno, sino por los trabajadores que son contactos estrechos y deben aislarse para -en cumplimiento de la política sanitaria- intentar cortar la circulación del virus. Esa situación generó en las últimas semanas un 20% de ausentismo laboral.

Hace dos días, parte de ese empresariado preocupado se reunió con Martín Guzmán y Carla Vizzotti para pedir, entre otras cosas, a la ministra de Salud que revise los protocolos para los contactos estrechos. Los hombres de negocios no se llevaron una respuesta concluyente de Vizzotti, pero está claro que para un sector de la dirigencia todo el costo de la pandemia debería recaer sobre los trabajadores. ¿Sos contacto estrecho? Qué pena. Necesito producir.

Pero no te preocupes. Aunque está todo mal con el Fondo y con el Covid, para el martes te dejo una buena noticia: ¡vuelve la ola de calor! Tomá mucha agua, caminá por la sombra y andá aceitando el Liliana.

Nos reencontramos en algunas semanas pues, si Ómicron me lo permite, planeo descansar unos días. Acordate que, si te copa lo que hacemos, siempre podés sumarte acá.

¡Besos!

NBG

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Soy columnista política en un país en el que la política no da respiro. Jugué mucho tiempo de local en el Congreso. Gracias a ese lugar hermoso, los conozco a casi todos. Trabajo también en Radio Con Vos y en IP. Gracias al feminismo descubrí hace poco que me gusta jugar al fútbol.
@nbg__
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