Política

Caso Facundo Astudillo Castro: ¿qué pasa después de la autopsia?

El joven oriundo de Pedro Luro murió ahogado. El dato no alcanza para saber si fue producto de un suicidio, un homicidio o un accidente.

Facundo Astudillo Castro murió ahogado. El dato no alcanza para saber si fue producto de un suicidio, un homicidio o un accidente, como tampoco es suficiente la información de la autopsia para dar por concluido el caso. “Hay que contextualizar los resultados”, consideran los fiscales de la causa. Ahora, con algunos detalles de las condiciones en que fue encontrado el esqueleto, empieza una nueva etapa de la investigación, para determinar qué fue lo que le produjo la muerte al joven de 22 años que iba a dedo desde la localidad bonaerense de Pedro Luro hasta la de Bahía Blanca el pasado 30 de abril y que nunca llegó. El expediente sigue caratulado como “desaparición forzada seguida de muerte” y la mamá de Facundo, Cristina Castro, sostiene la teoría de que a su hijo lo mató la Policía Bonaerense.

Hayan sido o no responsables de la muerte del joven, los agentes que lo pararon en dos ocasiones del trayecto todavía tienen que explicar algunas contradicciones en sus relatos y determinados hallazgos que por ahora no se justifican, como la piedra turmalina que estaba en el baúl de un patrullero, o el amuleto que el perro Yatel, de la querella, encontró en la comisaría de Teniente Origone, donde se supone que el joven nunca estuvo.

Nuevas preguntas

La autopsia que el 25 de agosto estuvo a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se conoció el jueves. En una reunión a puertas cerradas, los peritos les presentaron el documento a la jueza Gabriela Marrón, titular del Juzgado Federal Nº2 de Bahía Blanca; a los tres fiscales de la investigación, Santiago Ulpiano Martínez, Horacio Azzolin y Andrés Heim; y a Margarita Jarque, de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que es otra de las querellantes. A Cristina le llegó el mismo parte informativo que a los medios: no tuvo audiencia con la jueza ni un llamado telefónico. Así como el informe aportó datos concluyentes, también abrió interrogantes.

Lo que se sabe, además de la muerte “por asfixia por sumersión”, es que el cuerpo permaneció “no menos de 30 días” en la zona donde fue encontrado, dentro del canal Cola de Ballena, Villarino Viejo. Para las querellas, esto no descarta que el cuerpo haya sido plantado en ese lugar. Lo que se sabe, a partir de las algas microscópicas halladas en el cadáver, es que Facundo murió en el área del estuario.

No se observaron signos de participación de terceras personas en la muerte, lo cual no implica que se descarte esa opción. El esqueleto no tenía signos de golpes ni heridas de las que pueden provocar armas blancas o de fuego. Según el informe de la autopsia, la falta de brazos y la pérdida de algunas piezas dentales del joven son posteriores a la muerte y podrían explicarse por la fauna de la zona (“el zorro pampeano o gris constituye el principal agente que afectó al cuerpo”). El faltante de ropa podría obedecer al movimiento de la marea, cangrejos y aves.

El avance en la esqueletización del cadáver, encontrado recién el 15 de agosto, 107 días después de la desaparición, impidió conocer mayores detalles sobre el modo en que se produjo el hecho. El informe habla de “muerte violenta”, en referencia a que no fue por causas naturales. Pero la perito Virginia Creimer, de la querella de Cristina Castro, firmó el documento “en conformidad parcial”, por una discusión que tuvo con la odontóloga forense y los peritos de la Corte Suprema acerca de la redacción de uno de los puntos. El parte que difundió la jueza Marrón indica que el "pink teeth" -diente rosado en asfixia- debe ser considerado orientador pero no determinante. Para Creimer, “el elemento de los dientes rosados es importante”, pero agrega que “además se sumaron nuevos factores a este fenómeno para llegar a una conclusión de que fue una muerte violenta por asfixia”. Según la perito, “es un resultado positivo para la investigación y para la posición de la querella sobre que había sido una muerte violenta y que había sido un homicidio”.

Tanto la querella de Cristina Castro como la de la CPM harán un informe aparte sobre la autopsia y lo enmarcarán en que Facundo no había mostrado indicios de tener pensamientos suicidas y que no hay nada que indique que pudo haber sido un accidente. Por eso, y por una serie de elementos de la causa, están convencidas de que se trató de un homicidio. También deslizaron en conferencia un cuestionamiento al Equipo Argentino de Antropología Forense, a cargo de la autopsia, “porque, en lugar de ser un ateneo, el informe estaba listo antes de informárselo a la jueza”, reclamo que no tuvo eco en la comunidad científica, teniendo en cuenta que se trata de uno de los organismos de mayor prestigio mundial en la materia.

¿Qué falta analizar?

El hallazgo del cuerpo permitió estudiar ciertos elementos que hasta entonces no habían sido contemplados. A partir de entonces, se tomaron varias medidas de prueba que todavía son material de estudio y pronto se esperan resultados:

  1. Patrullero. El patrullero Toyota Etios OMP 782, registro policial 20610 de la Unidad de Prevención de Policía Local (UPPL) de Bahía Blanca, fue secuestrado por la justicia para un peritaje con perros, porque el 8 de mayo, una semana después de la desaparición, estuvo 35 minutos a 800 metros de donde se encontró el cuerpo, en un recorrido inusual. El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, aventuró un posible error en la lectura del GPS. El perro Yatel detectó rastros de Facundo y un trozo de piedra que se está estudiando y que podría ser la turmalina que el joven llevaba al cuello por el nombre del bar donde trabajaba con sus amigos.
  2. Mochila. Como había pasado con el hallazgo del cuerpo, la Policía Federal recibió el llamado de un pescador que avisaba que, en la misma zona, había encontrado una mochila. El hallazgo se produjo en la localidad de General Cerri, cerca de las vías del tren y a unos cuatro kilómetros del lugar donde estaba el cadáver. Tenía la licencia de conducir del joven, dos celulares -un Nokia y un Blackberry-, y el pantalón que llevaba puesto ese día, según la foto de la primera detención en la ruta.
  3. Teléfonos. Además de los celulares de Facundo, se estudian los de los cuatro policías que lo vieron el 30 de abril y lo pararon en la ruta (Jana Jennfier Curuhincha, Mario Gabriel Sosa, Siomara Ayelén Flores y Alberto González). Se está cruzando esa información con el GPS de los patrulleros y viendo qué mensajes se pueden recuperar de aquellos que fueron borrados, sumado a los intercambios sospechosos que ya fueron hallados. Ese 8 de mayo en que el patrullero figura en la zona del cuerpo, la policía Flores, quien declaró haber llevado en su auto a Facundo desde Mayor Buratovich hasta Teniente Origone entre la primera y la segunda infracción, borró de su teléfono la aplicación de WhatsApp.
  4. Canal. Se estudia el movimiento de las mareas y clima del estuario, para ver si es posible o no descartar que el cuerpo haya sido movido de lugar.
  5. Pelo. El Servicio de Genética Forense de la Corte Suprema de Justicia analiza “fibras simil pelo” que fueron encontradas junto al amuleto en el fondo del destacamento policial de Origone. Además, fueron hallados cabellos en el baúl del patrullero Toyota Etios.
  1. ADN. Cristina Castro adelantó que se están haciendo algunas pruebas que prefirió no detallar pero que están vinculadas a su ADN, es decir, a rastros de su hijo.

El rol de la Policía Bonaerense

“Imputar antes de tiempo puede entorpecer cualquier investigación y también ésta”, advierte ante Cenital una fuente vinculada al expediente. Hoy no rige ninguna imputación ni pedido de detención. Los cuatro policías que declararon como testigos todavía no explicaron por qué no llevaron a Facundo de regreso a su hogar al labrarle las actas de infracción por haber violado la cuarentena.

Incluso si se comprueba que Facundo se ahogó por accidente, todavía la policía no explicó por qué la turmalina fue hallada en un patrullero que no tenía por qué estar en la zona donde luego se encontró el cuerpo. Tampoco se explica por qué apareció en la comisaría de Origone el amuleto de Facundo si no figura en ningún acta que el joven haya estado allí.

Y por ahora no hay nada que justifique que siga sin aparecer el DNI de Facundo, que figura en una foto del celular de uno de los policías.

En la última semana, las querellas aportaron un dato nuevo: Facundo no aparece en la lista de personas a las que la policía les labró una infracción por circular sin permiso en la cuarentena. El acta nunca salió de la comisaría de Mayor Buratovich porque la justicia de Bahía Blanca colapsó de ese tipo de denuncias y prohibió el envío de papeles hasta que termine la etapa de aislamiento social por la pandemia del coronavirus.

El informe de la autopsia se encarga de aclarar que no pudo saberse si Facundo se ahogó o lo ahogaron. Estos días surgió el recuerdo de Ezequiel Demonty, el joven que murió en septiembre de 2002, cuando efectivos de la Federal lo obligaron a entrar al Riachuelo. Ninguno de los tres fiscales del caso Astudillo Castro descarta un hecho similar, pero tampoco la teoría del accidente. “Está pendiente determinar cómo llegó al agua”, dicen fuentes de la investigación.

Al cerrar la conferencia organizada por Amnistía Internacional, la mamá de Cufa -como le decían a Facundo, jugando con su nombre-, sentenció: "Para los que dicen que acá se cerró el caso, les digo que no. Esto recién empieza. Facundo no se suicidó, Facundo no tuvo un accidente: a Facundo lo mató la Policía Bonaerense". 

La descomposición del cuerpo encontrado y el estado de esqueletización hacen pensar que, después de la muerte, se perdió mucho tiempo valioso para investigar qué pasó. En lo que coinciden todas las fuentes del caso es en que todavía hay mucho por determinar. El Estado tiene la responsabilidad de explicarle a la familia cómo murió Facundo, después de no haber podido encontrarlo por sus medios sino con la ayuda de un pescador.

Me siento periodista desde antes de terminar la escuela, cuando colaboraba en programas de Rock & Pop y Supernova. Trabajo en Información General; salud y educación son mis temas preferidos. Hice tele de chica y madrugué siete años para el aire de Metro. Hoy soy conductora de Ahora Dicen en Futurock. Trato de no ser tan porteñocéntrica.
FlorHalfon
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