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Australia y Facebook

El gobierno australiano dio un paso adelante en la regulación de la relación entre plataformas y medios de prensa, y Google y Facebook respondieron.

Hola, ¿cómo estás? 

Hoy te quería hablar de lo que pasó en Australia con Facebook. 

Básicamente, el gobierno estaba preparando una nueva ley que iba a obligar a las tecnológicas a pagarle a los medios de prensa tradicional por mostrar su contenido en sus plataformas. En respuesta (apurada y enojada), Facebook eliminó todo tipo de publicaciones relacionadas a las noticias de su plataforma. Esto puede parecer menor, pero no lo es: o sea, Facebook borró una parte de la realidad. El gobierno ya retrocedió y Facebook también, pero el conflicto nos dejó tres cosas interesantes:

  1. Facebook reaccionó así, pero Google hizo algo completamente diferente;
  2. La pataleta de Facebook funcionó y el gobierno renegoció;
  3. La imbricación de Facebook y los gobiernos es muy alta, y esto, creo, incide en las posibilidades de regulación.

Las medidas del gobierno australiano 

La Comisión de Competencia y Consumo de Australia (la máxima autoridad en competencia en el país) venía preparando una ley que obligaba a las tecnológicas a negociar con los medios y pagarles por su contenido. Esto es un conflicto de larguísima data y para nada exclusivo de ese país. 

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Brevemente: Google y Facebook tienen en sus plataformas links a noticias producidas por otros, la gente clickea en esos links y las plataformas ganan de dos modos. Uno es directo y es vía publicidad (clicks = ingresos). Otro, pongamosle que indirecto, que es que hay más tráfico en el sitio (la gente dice “yo me informo por Facebook” pero no es que se informa por Facebook, se informa porque hay links a producciones originales de medios en Facebook). 

¿Por qué esto les conviene a los medios y al principio estaban contentos de compartir su contenido? Porque más gente lo consume. ¿Por qué perjudica a  los medios? Porque Google y Facebook están usando sus productos y servicios para ganar plata (de los dos modos que dije) sin pagarles nada. Como la “cadena” empieza en Google y Facebook es ahí donde van las empresas que quieren hacer publicidad. Los datos varían, pero Google se lleva la mayor parte de la publicidad, seguida por Facebook, y ambas se llevan mucho más que las empresas tradicionales. En el caso particular de Australia, según datos del gobierno, Google se lleva el 53% de las ganancias de publicidad online y Facebook el 23%. Como las empresas van a estas dos plataformas a pautar y no lo hacen directamente en los medios, estos pierden por varios lados.

Vuelvo al gobierno australiano. La Comisión estudió el tema durante 18 meses y emitió un informe explicitando esta situación injusta entre las partes, donde propuso una legislación que el gobierno tomó. Esta ley estipulaba un pago de las plataformas a los medios por el contenido. La idea era que los medios negociaran y alcanzaran un acuerdo. Si no había acuerdo, un panel iba a actuar de árbitro y básicamente decidir qué precio ponerle a las noticias. Además, las plataformas debían notificar a los medios cuando hicieran cambios que afectan el tráfico (ejemplo, modificaciones en los rankings o en el algoritmo de búsqueda). En caso de que las plataformas no cumplieran, habría multas. El objetivo declarado del gobierno era nivelar el campo de juego, crear una situación de mayor sustentabilidad para los medios y asegurar que se pagara por los contenidos originales. 

La respuesta de Google 

Primero Google dijo que iba a retirar su motor de búsqueda de Australia (?!), pero se abatató. Lo que hizo entonces fue adelantarse a la ley y lanzar su producto Google News Showcase que les paga a medios por hostear su contenido. Primero sumaron medios pequeños y después los más grandes –todavía no están todos disponibles– (en el final del news anterior te comentaba que lo hicieron también acá en Argentina y digo algo al respecto más abajo. También te dejo esto que escribió Martín Becerra al respecto). Entonces entre el gobierno australiano y Google hubo paz.

La respuesta de Facebook

Si bien se rumoreaba que Facebook estaba en conversaciones para hacer algo similar a lo que hizo Google con Facebook News, pasó otra cosa. Facebook le bajó la perilla a todo lo que fuera noticias de medios: los usuarios de la red social en Australia no podían ni ver ni compartir noticias.

No quiero ser dramática, pero me resulta muy impresionante pensar en cómo se veía Facebook en esos días. ¿Por qué? El otro día estaba discutiendo política en Twitter sacada (pésimo, pero a veces pasa) y reflexionando los días siguientes pensé: “¿El país está así o Twitter dice que el país está así?”. ¿Se entiende? Las redes forman realidad. Te pasás un día en Twitter y pensás que el tema del día -ni siquiera, el tema que discute tu timeline- es lo más importante del mundo mundial. Después vas a la verdulería y se te pasa. Entonces qué pensaría la gente que estaba en esos días en Facebook cuando la red social estaba mostrándoles una realidad particularmente parcial. 

Vuelvo. La gente de Facebook estaba indignada con que la ley australiana era ignorante (spoiler: siempre que quieren regularlos dicen que los reguladores no entienden nada) y que los medios usaban su plataforma voluntariamente para compartir su contenido, con lo cual no tienen que pagarles nada. Ante la ley que se les venía encima, organizaron esta protesta. Y funcionó. 

Algo obvio: Facebook se le anima al gobierno australiano porque no es su mercado más importante. No es una estrategia que pueda ni vaya a aplicar en todas partes, de ninguna manera. 

El gobierno retrocede

Ante el apagón noticioso, el gobierno dijo que no iba a aplicar la ley a Facebook (o sea, no iba a fijar unilateralmente un precio determinado por noticias) si la plataforma demostraba que había firmado suficientes acuerdos con empresas de medios para pagarles por su contenido. Facebook volvió a encender las noticias y procedió a negociar sus acuerdos con los medios. De todos modos, aclararon que si les aplicaban la ley, capaz volvían a apagar las noticias. BUENO. 

Una idea

Está claro que esta es la primera ley de muchas. O sea, más tarde o más temprano los gobiernos de los demás países van a avanzar con una regulación igual o similar. Pero hay una cosa a tener en cuenta. En la pelea entre Facebook y el gobierno australiano pasaron cosas como esta:

Facebook eliminó también páginas del gobierno, incluidas las de los ministerios de Salud. Te recuerdo por si por un segundo te olvidaste que hay una pandemia global. O sea, es un pésimo momento para que los ciudadanos no puedan leer noticias oficiales sobre la situación sanitaria. 

Abro paréntesis. Se supone que esto lo hicieron sin darse cuenta y acá el vicepresidente de Asuntos Globales y Comunicación de Facebook explica qué fue lo que pasó. Leyendo esta nota me enteré que ese señor fue una especie de viceprimer Ministro en Inglaterra durante el mandato de David Cameron. O sea, de ser parte del gobierno de un país a estar al mando de una plataforma que negocia con gobiernos. Creo que esto se llama puertas giratorias y hace necesario que traiga esto: 

Cierro paréntesis y retomo. En el mismo sentido de plataformas funcionando como intermediarias para la comunicación del gobierno, te comparto esto que tuiteó el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires:

Bianco anuncia que los bonaerenses se van a enterar de cuándo tienen turno para vacunarse por WhatsApp. Fantástico porque todo el mundo tiene WhatsApp. Para tener en cuenta porque esto le da muchísimo poder a WhatsApp (o sea, Facebook) frente al gobierno argentino.

Cosas que pasan

  • Te dejo este gran hilo de nuestro compañero cenitalero Lautaro Torres sobre cómo funciona la desinformación. 

Este hilo muestra tres cosas clave: 

  1. La desinformación parte del corazón de uno de los diarios más importantes en Argentina. O sea, no son panfletos, no son trolls, no son los diarios de la extrema derecha, es -en este caso- un periodista de Clarín mintiendo. Algo que también es distinto a opinar (aún con virulencia) y a manipular información. 
  2. Las redes amplifican. Y esto no es casualidad. El contenido está hecho, como dice Lauti, para las redes. Y las redes hacen exactamente lo que se espera de ellas. 
  3. Las fake news no son solamente un problema técnico, sino un arma política extremadamente poderosa. O sea, no se resuelve con un ejército de chequeadores.

Todo esto me parece particularmente interesante cuando el gigante tecnológico Google acaba de firmar un acuerdo con este diario y otros para, entre otras cosas, “combatir la desinformación”. A menos que Google decida sobre la línea editorial, el management y la plantilla de personal de los diarios, no veo cómo va a hacerlo. 

  • ATENTI: si sos estudiante o profesional joven e investigás sobre datos, hay una beca muy piola acá.  

Para terminar, una fotito para viajar con los ojos. Mi amiga Mariel estuvo en julio del 2020 en su ciudad natal, Sydney, visitando a sus viejos y me mandó esta foto un día que salió a caminar. Feísima su ciudad, pobre. 

Gracias por llegar hasta acá.

Un abrazo,

Jimena

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Soy economista (UBA) y Doctora en Ciencia Política (Cornell University). Me interesan las diferentes formas de organización de las economías, la articulación entre lo público y lo privado y la relación entre el capital y el trabajo, entre otros temas. Nací en Perú, crecí en Buenos Aires, estudié en Estados Unidos, y vivo en Londres. La pandemia me llevó a descubrir el amor por las plantas y ahora estoy rodeada de ellas.
@jvaldeztappata
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