Alianza con Fundar: entrevista a Sebastián Ceria

Cenital celebra este acuerdo institucional y su presidente nos cuenta cuál es la misión de esa organización.

¿Qué es Fundar?

Fundar nace de la idea de que la Argentina nunca tuvo un verdadero proyecto de desarrollo que se haya sostenido durante décadas. Desde Fundar, el objetivo es aportar, desde el tercer sector, al armado de ese proyecto. Queremos hacer investigación, diseño y articulación de políticas públicas, que son clave en cualquier proyecto de desarrollo sustentable e inclusivo. Si querés una definición más fuerte, nosotros pensamos que la Argentina no está condenada ni al éxito ni al fracaso, sino que nuestro futuro depende de cómo la sociedad en su conjunto decida construir ese país mejor.

Concretamente, ¿qué viene a aportar Fundar?

Hay que terminar con las políticas erráticas, pendulares, de avances y retrocesos que caracterizaron a la Argentina de las últimas décadas. Además, cuando las cosas te salen mal durante tanto tiempo pensás que la única manera de lograr el éxito es a través del milagro, te concentrás en el corto plazo. ¡Cuántas veces oímos hablar del “milagro argentino”! Fundar se propone, por el contrario, aportar al debate del desarrollo pensando en el largo plazo; queremos contribuir en esa tarea pendiente que es diseñar un camino de desarrollo para la Argentina. Un camino sustentable, inclusivo, con menos desigualdad, sin el peso de atender la urgencia con la que cargan todos los gobiernos. 

Recién decías que hace mucho tiempo que Argentina anda mal. ¿Por qué ahora la decisión de empezar este proyecto? 

¿Sabés cómo se financia Cenital? El principal sostén de nuestro medio son sus lectoras y lectores. Eso nos pone orgullosos y nos da la tranquilidad necesaria para hacer el periodismo en que creemos. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también a nuestra comunidad.

Siempre pensé en armar una fundación de este estilo y quise aprender de los errores cometidos por otras fundaciones que en el pasado trataron de hacer algo similar. Una cosa que me pareció importante es la de tener autonomía financiera, esa idea muy americana del endowment, la de tener cierto dinero reservado para la fundación, para no depender del financiamiento estatal, de otras instituciones, ni de los proyectos que se le puedan ocurrir a alguien en algún momento. En síntesis, tener una seguridad financiera más allá del corto plazo. El endowment se convirtió en una pieza fundamental. Tuve la suerte de poder construir una empresa de software que terminó siendo muy valiosa y, por la venta de parte de esa empresa, logré obtener fondos que me permitieron dar el puntapié inicial como para que Fundar pudiera operar durante varios años sin necesidad de buscar financiamiento externo. Eso no quiere decir que no vayamos a hacer fundraising, pero hoy tenemos una flexibilidad y autonomía que nos permite decidir con total libertad cuál debe ser nuestra agenda de trabajo.

¿Y en qué consiste esa agenda?

Nuestro trabajo está organizado por áreas temáticas. Todas esas áreas están centradas en la investigación aplicada a las políticas públicas, con directoras y directores que son especialistas en su materia, que cuentan con equipos interdisciplinarios y un plan de trabajo definido. Pero interdisciplinarios en serio, con equipos que dialogan y aprenden unos de otros. Los problemas del desarrollo de un país son demasiado complejos y vastos como para que sean tratados por una sola disciplina. 

Con ese espíritu armamos el área de desarrollo productivo para pensar la política industrial verde que la Argentina necesita en este siglo; el área de recursos naturales con un fuerte sesgo hacia la innovación y la articulación con el aparato científico y tecnológico nacional y con una mirada anclada en la sustentabilidad de la explotación de nuestros recursos; el área de géneros con una agenda de investigación enfocada en la desigualdad económica y de poder entre hombres y mujeres; el área de salud pública que tuvo y tiene intervenciones muy concretas e inversiones sociales durante la pandemia; y el área de datos, que es algo muy novedoso en el mundo de los think tanks nacionales, con una preocupación muy seria y sistemática en cómo usar mejor los datos que tenemos disponibles para hacer política pública, y cómo generar nuevos y mejores datos. Y además estamos trabajando con especialistas de primer nivel en temas de trabajo, un tema donde la Argentina tiene particularidades muy específicas y donde hay mucho por hacer y por pensar, y en temas de políticas sociales, entre otros proyectos.

¿Por qué no hay, por ejemplo, un área de Derechos Humanos?

No nos metimos, y eso fue una decisión de entrada y muy conciente, en nichos que consideramos que están bien ocupados por organizaciones de la sociedad civil que realizan muy bien su tarea. Pienso por ejemplo, solo por citar uno, en el CELS y su trabajo sobre derechos humanos y violencia institucional. Fundar no viene a reinventar la rueda, no hace falta que toquemos todos los temas.

Hace poco fuiste nombrado miembro de la Academia Nacional de Ingeniería en Estados Unidos por la aplicación y optimización, cito textual, de “herramientas para el avance de la programación entera y la ingeniería financiera”. Te lo pregunto porque recién mencionaste que era una empresa de software y en Argentina no tenemos buenas experiencias con esos términos. Te quería preguntar, específicamente, qué es esto y por qué el nombramiento.

El nombramiento de la Academia Nacional de Ingeniería fue un gran honor. Quizás, el honor más grande que haya recibido en mi vida profesional. Durante muchísimos años la Academia Nacional de Ingeniería solo daba este reconocimiento a gente que estaba en universidades o en centros de investigación. Durante los últimos años, esa mirada se expandió ante la evidencia de que la investigación también se hace en empresas. Creo que es importante ver que, a pesar de haber tenido durante muchos años una carrera académica, este reconocimiento no viene exclusivamente por lo que pude haber hecho en la academia: viene, en gran parte, por la investigación y desarrollo que hicimos dentro de la empresa. 

¿Cuál fue el motivo del reconocimiento?

El reconocimiento fue por mis contribuciones a la programación entera, que es una rama de la matemática aplicada que desarrolla algoritmos para la optimización, y a la ingeniería financiera. La ingeniería financiera se ocupa de desarrollar modelos matemáticos y herramientas de software para las finanzas. Las finanzas son una rama de la economía que estudia los movimientos del capital dentro de la sociedad, incluyendo el Estado, las empresas y las personas. Dentro del espectro progresista, frecuentemente se asocia a las finanzas y, en particular, a la ingeniería financiera, con la especulación. Pero no es necesariamente así. Las finanzas son esenciales en todo proceso de desarrollo. 

Hay que empezar por entender una cosa básica, la mayor cantidad del capital que está manejado por las entidades financieras es dinero que se origina del ahorro de los trabajadores a través de fondos de pensión, de ahorros de países, a través de fondos soberanos y de ahorros de instituciones como universidades, fundaciones, ONGs. Un dato poco conocido es que el fondo de inversión más cuantioso del mundo es el de los trabajadores estatales de Japón, un fondo que invierte 1500 billones de dólares.

Gracias a las finanzas, ese dinero se recircula fomentando la actividad económica. Las empresas necesitan financiamiento y los mercados de capitales proveen ese financiamiento. Y el retorno que los dueños del dinero consiguen con esas inversiones les permite a los fondos de pensión, por ejemplo, generar lo que necesitan para después pagarle las pensiones a sus afiliados. 

La ingeniería financiera también ayuda a controlar el riesgo de las inversiones, para tratar de optimizar la manera en que esas inversiones se realizan. Obviamente también existen fondos especulativos y actores perjudiciales y dañinos en el mundo financiero. Lamentablemente, se llevan el grueso de la prensa, sobre todo en Argentina. 

¿Qué es lo que se hizo mal desde el mundo de las finanzas para que tengan esa mala prensa?

El mundo de las finanzas también se caracteriza por la innovación, la constante búsqueda para empujar la frontera del conocimiento. Eso implica tomar riesgos, y a veces esos riesgos se toman con los ahorros de otros. Es por eso que la actividad financiera debe estar fuertemente regulada por el estado. Pero cuando esa regulación se atrasa con respecto a la innovación, o cuando se desregula el mercado porque se cree que los actores se pueden autorregular, es que ocurren los desastres, como lo que ocurrió en 2008. Hay, como siempre, un aprendizaje. Hay cambios de reglas de juego y se podría decir que, hoy en día, la posibilidad de que ocurra un 2008 ha bajado considerablemente gracias al aumento y la evolución del sistema regulatorio. No se trata de plantear una dicotomía entre mercados financieros desregulados y Estados cuya intervención sea omnipresente. Ese modo de pensar obtura una articulación que no solamente es posible, sino que es necesaria. Habrá más y mejor mercado si hay más y mejor Estado. 

Volviendo al tema del reconocimiento que obtuviste por tu mérito. En la Argentina estamos debatiendo la meritocracia, y es claramente un tema que provoca posiciones encontradas. ¿Vos qué opinas de la meritocracia?

Es un tema complejo. Muchas veces se usa la idea de meritocracia como la justificación intelectual ex post del que tuvo éxito. El mérito, el sacrificio y el esfuerzo son muy importantes y tienen que ser valorados. Pero el éxito individual no puede ser nunca analizado por fuera de las oportunidades que tuvo cada uno. Y a veces también confundimos el éxito con la suerte. Yo tuve mucha suerte, y probablemente también mucho mérito, pero tuve además oportunidades que me permitieron realizarme. Siempre me gusta remarcar que soy un producto de la universidad pública, y estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de formarme en una universidad de calidad, pública y gratuita. Y trato de demostrar esa gratitud cada vez que puedo, trabajando en proyectos, donando fondos, para que la universidad pública pueda funcionar mejor. 

¿Por qué crear una fundación en este momento de la Argentina en el que la idea establecida es que quienes tienen oportunidades no solo no están llegando sino que se están yendo?

Independientemente de los que lleguen o los que se vayan, Argentina no va a dejar de existir. El tema mediático de que haya uno, tres, cinco, veinte o diez mil que se vayan no quita que la gran mayoría de los argentinos se va a quedar en la Argentina y va a necesitar resolver la situación de nuestro país. Además, a muchos de los argentinos que vivimos en el exterior nos gustaría volver y, más allá de eso, lo que nos gustaría es que a la Argentina le vaya mejor. Entonces, creo que este momento para empezar un proyecto como Fundar es tan bueno como cualquier otro. Si pensamos que nuestro objetivo es a largo plazo, entonces, en algún momento hay que empezar y los frutos van a tardar su tiempo en madurar. Está bien eso. No hay problema, no hay apuro. Me encantaría que este fuera un proyecto que exceda a las personas y que exceda el tiempo de mi vida. Ojalá Fundar pueda estar viva por décadas y seguir aportando a la sociedad argentina ideas para construir un país mejor. 

¿Quién, además de vos como presidente, va a formar parte de Fundar? Me refiero al consejo asesor o a figuras que puedan ser más conocidas.

El consejo asesor de Fundar está en formación. Mi idea es que sea diverso desde todo punto de vista. Necesitamos gente del sector público y del sector privado. Académicos, investigadores, empresarios, representantes de organizaciones sociales, habrá argentinos y también extranjeros. El consejo asesor hará sus aportes de manera periódica, nos dará dirección top down. Pero va a ser fundamental lo que pase de abajo hacia arriba. Estamos dedicando muchísimo tiempo a la contratación de recursos humanos de excelencia, expertos en las diversas áreas de especialización de Fundar. Nosotros vemos en la diversidad de nuestros recursos humanos un activo esencial, una dimensión que ayuda y enriquece el debate. 

¿Por qué decidieron hacer una alianza con un medio de comunicación y por qué eligieron que sea Cenital?

Cenital es un medio joven y en esta alianza hay una apuesta a futuro. Nos estamos aliando con el medio que nos gusta leer, y nos gusta leerlo porque nos invita a pensar. Eso mismo queremos hacer nosotros, venimos a aportar ideas y propuestas que inviten a imaginar y construir un país mejor. No obstante, no estamos acá para publicar papers en revistas académicas ni para concentrarnos en un canal de Twitter. Estamos acá para tratar de incidir y colaborar directamente con los actores que toman decisiones e implementan políticas públicas. Para esto es fundamental poder intervenir en la conversación pública aportando evidencia con una mirada preocupada por contribuir al desarrollo y a la igualdad.

Cenital es un medio serio, que pone notas de gran calidad, y creemos que eso es fundamental. Cenital es además una publicación que trata temas que tienen que ver con el largo plazo y también con la realidad diaria, pero lo hace todo con la misma seriedad. Decidimos apostar a un medio que no solo es joven en el sentido de que es nuevo, sino que está hecho por jóvenes y esa idea de semillero, de sembrar y apostar al talento, nos gusta porque entendemos que es el único modo en que el día de mañana nuestro panorama mediático puede ser más rico y diverso. 

Quienes quieran conocer la historia personal de Sebastián pueden leer esta carta en donde se presenta.

Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.