A Manchester City le sobra juego, pero le faltan papeles

El equipo de Pep Guardiola juega como nadie. Pero Abu Dabi, el gran patrón, precisa también a los mejores abogados.

No importa el resultado. Gane o pierda sus dos últimas finales de la temporada, Manchester City es hoy por hoy el mejor equipo del mundo. La primera final, por la FA Cup inglesa, es hoy a las 11 ante Manchester United. Y la segunda, por la Champions, será el sábado 10 a las 16 en Estambul contra el Inter de Lautaro Martínez. Hay fanáticos del City que dan más importancia a la final de hoy porque el United es el vecino que se burlaba cuando reinaba solitario en la ciudad. Pero la gran deuda del City es la Champions, reinar en Europa, y, si bien es muy favorito, el fútbol suele ser impredecible. Es cierto, ningún equipo juega hoy con la calidad y eficiencia de Manchester City. Es una orquesta perfecta. Estético, y esta temporada, más directo y más pragmático gracias a los goles del huracán noruego Erling Haaland. “¿Dónde encuentras un punto débil en este equipo? No hay uno”, afirma el DT italiano Fabio Capello.

Erling Haaland tiene 22 años y 52 goles en 51 partidos con el City.

Si gana estas dos finales, el City sumará 19 títulos desde que en 2008 fue adquirido por la familia real de Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos. Igualaría en apenas quince años la cifra que el club había obtenido en sus 130 años previos, tiempos en los que, muchas veces, el objetivo era no descender (llegó a perder dos categorías). Otro apunte estadístico que grafica el antes y después: el célebre gol del Kun Agüero que definió la Premier League 2011 y que fue el primer título de la era City-Abu Dabi, rompió treintaicinco años de sequía absoluta.

El Kun Agüero celebrando el histórico 3-2 en el minuto 93′ contra el Queens Park Rangers.

Pero el cambio de era del que estamos hablando va más allá del City. Porque un triunfo en Estambul puede ser el inicio del traspaso de mando en el reinado del fútbol mundial. La era de los Clubes-Estado. Lo sufrió nada menos que Real Madrid, humillado por el City en semifinales de la Champions. Arabia Saudí compró a Newcastle y ya lo clasificó a la próxima Champions. Y el propio Manchester United podría pasar ahora a manos de un jeque de Qatar. El principal rival para esta nueva era liderada por el City no está dentro de la cancha, sino en un tribunal inglés que investiga sus balances. El City está acusado de haber armado su plantel de megaestrellas con dineros inflados de Abu Dabi. Es una violación a las reglas económicas del fútbol. Si hay condena, el City podría ser despojado de todos sus títulos. Expulsado del paraíso.

Delicias del primer mundo

El negocio del fútbol es raro. El otro finalista de la Champions (Inter) ya sufrió fuertes multas de la Unión Europea de Fútbol (UEFA) en los últimos años por sus balances engañosos. Hoy mismo, es el club más endeudado de Italia (390 millones de euros). Su presidente chino de 31 años, Steven Zhang (parte del imperio Suning), podría perder su mayoría accionaria en el club si no resuelve antes de un año una deuda de 275 millones de euros con Oaktree Capital Management, una firma estadounidense de capital de riesgo que cotiza en la Bolsa de Nueva York. Hace ya tiempo que las grandes familias de capitales nacionales vendieron sus clubes a magnates, fondos de inversión o capitales de origen incierto.

Lautaro Martínez tiene 20 goles en 2023 y es el máximo artillero argentino en Europa.

Son las delicias del fútbol empresa. Una historia que suelen omitir las crónicas que pintan siempre de rosada a la pelota del Primer Mundo. Eso sí, antes del desembarco asiático, Inter tenía al menos una historia gloriosa. Fue rey del fútbol en los años 60, cuando ganó dos Champions y una Copa Intercontinental. Sumó luego tres Ligas de Europa en los ’90 y una tercera Champions en 2010. Manchester City, en cambio, tenía un pasado más modesto. En su último partido sin los jeques, había sido goleado 8–1 por Middlesbrough. Todo cambió con el petrodólar.

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En 2020, la misma UEFA, con dictamen liderado por el ex ministro belga Yves Leterme, multó al City con 30 millones de euros y lo expulsó de la Champions por dos años por sus cuentas desprolijas entre 2012 y 2016. “Infracciones graves”, dictaminó la UEFA, que exige cuentas claras y Fair Play Financiero (FPF) para mantener cierta paridad en la competencia. Guardiola llegó a decir que seguiría en el club aun en el descenso. El City, que se da el lujo de tener al DT más caro del mundo y de comprar a los mejores jugadores del mercado y dejarlos en el banco (caso Julián Álvarez, suplente inevitable de Haaland), advirtió entonces que debía fichar también a los mejores abogados del planeta.

Gol de los abogados

“Pagaremos 30 millones de euros a los cincuenta mejores abogados del mundo para demandarlos durante los próximos diez años”, cuentan que avisó a la UEFA Khaldoon Al-Mubarak, según un correo electrónico filtrado al abogado interno del club, Simon Cliff. Khaldoon es el presidente del City, la mano derecha del jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia real de Abu Dabi, patrón del City. El club (¿deberíamos decir inglés?) apeló el castigo de la UEFA. Lo acusó de cometer “errores, malas interpretaciones y confusiones” y de “un proceso totalmente insatisfactorio, restringido y hostil”. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) de Suiza, última instancia judicial en el deporte, le dio la razón. Dictaminó prescripción y pruebas insuficientes y rehabilitó al City para jugar la Champions. Gol de los abogados de Khaldoon.

Khaldoon Al-Mubarak y Pep Guardiola

Sin embargo, aquella investigación de la UEFA abrió una causa paralela dentro de la propia Premier League. Y, así, en febrero pasado, la Liga inglesa acusó al City de 115 violaciones reglamentarias. Formó una Comisión “independiente”. La condena puede ir desde multas hasta quita de títulos y expulsión de la Premier. La acusación habla de balances engañosos, omisión de detalles e incumplimiento al Fair Play de 2009 a 2018 y por falta de cooperación de 2018 hasta hoy. El City, afirma la Premier League, infló el valor de sus acuerdos de patrocinio con empresas de Abu Dabi, como Etihad, aerolínea de los Emiratos, que da nombre al estadio del club. Es el viejo truco empleado también por PSG-Qatar con Qatar Airways, por ejemplo. Burlar los controles financieros a través de los patrocinios inflados de petrodólares que llegan del Golfo. Le dicen “contabilidad creativa”. Otros, como el presidente de la Liga de España, Javier Tebas, lo llaman “doping financiero”. El jeque Mansour cree que el Fair Play Financiero es una maniobra específicamente diseñada por la UEFA para frenar a los nuevos ricos de la pelota. Es decir, a él (y al PSG-Qatar, aunque éste tiene una relación mucho más cordial con la FIFA). Pero en Italia, un club insospechado de nuevo rico, “La Vecchia Signora” Juventus, también recibió duras sanciones de su propia Federación por contabilidad falsa.

Acorralado, el City apela otra vez ahora a su Dream Team de abogados. Objetó a Murray Rosen, el abogado designado por la Premier para liderar la investigación, porque es reconocido hincha de Arsenal, justamente el equipo al que el City le ganó el título en el tramo final de la Premier League. Pero también es hincha de Arsenal el abogado que lidera la defensa del City, Lord David Pannick. El City ya sabe que, si el fallo es adverso, tendrá dos nuevas instancias de apelación, la segunda ante el mismo TAS, el tribunal suizo que ya absolvió antes al club en la disputa con la UEFA. Guardiola, otra vez, dijo que cree “al cien por ciento” en la inocencia de sus patrones.

El hacker portugués

El otro gran rival del City tampoco está dentro de la cancha. Es el hacker portugués de 34 años Rui Pinto, que en 2015, “asqueado” de tanto negocio oscuro de la pelota, filtró a la revista alemana Der Spiegel más de 18 millones de documentos que desnudaron la doble contabilidad no solo del City, sino también de más clubes poderosos (Real Madrid, PSG, Benfica, entre otros) y cracks de renombre. El escándalo conocido como “Football Leaks”. Pinto, que fue arrestado en 2019 en Budapest, admitió que hackeó cuentas privadas. Está siendo sometido a juicio en Portugal, acusado de 89 delitos de piratería informática y tentativa de extorsión, punible con hasta diez años de prisión. Sus filtraciones, eso sí, abrieron decenas de expedientes.

Rui Pinto, el hacker portugués de 34 años.

Uno de ellos, hoy el más importante, es el que sufre el City. Hay documentos internos comprometedores para el club. Setenta millones de euros supuestamente inyectados al margen de los reglamentos. “Podemos hacer lo que queramos”, dice uno de sus dirigentes. Ahora, sus abogados denuncian “campaña orquestada” para “dañar la reputación del club” y afirman que los documentos filtrados por Rui Pinto son “inválidos como prueba, porque fueron obtenidos de modo ilegal”. Pero esos mismos documentos sirvieron ya a la justicia en distintos países para sancionar a clubes y cracks . Una semana atrás fueron usados por fiscales de Portugal para realizar más de sesenta allanamientos a clubes como Benfica, Porto y Sporting, a cracks y a sus representantes, abogados y contadores. Ahora “testigo arrepentido”, Rui Pinto espera sentencia para el 13 julio próximo en Lisboa.

¿Y el fútbol? Desde que la Premier sacudió a todos al anunciar la investigación contra el City, el equipo de Guardiola inició una remontada espectacular que le dio su quinta Liga nacional en seis años. Aplastó al Arsenal en la recta final de la Premier League, se clasificó para jugar hoy contra Manchester United la final de la FA Cup y buscará imponer dentro de una semana su incuestionable mejor juego colectivo cuando enfrente a Inter en Estambul. Dentro de la cancha, no tiene rival. Puede ser distinto afuera. Guardiola quiere que los jueces fallen “mañana mismo” (y no dentro de dos años como algunos creen). Y aclara que muy probablemente seguirá con el City aun cuando el fallo sea en contra. El Mago Pep sabe igualmente que, para un tribunal, no cuentan su visión táctica y tampoco los goles de Haaland. Decidirá “Su Señoría”.

Soy periodista desde 1978. Año de Mundial en dictadura y formidable para entender que el deporte lo tenía todo: juego, política, negocio, pueblo, pasión, épica, drama, héroes y villanos. Escribí columnas por todos lados. De Página 12 a La Nación y del New York Times a Playboy. Trabajé en radios, TV, escribí libros, recibí algunos premios y cubrí nueve Mundiales. Pero mi mejor currículum es el recibo de sueldo. Mal o bien, cobré siempre por informar.