Mientras el Gobierno de Milei flexibiliza regulaciones y promete estabilidad para el sector energético, las multinacionales venden activos clave. La explicación está en los mercados globales, más que en la política local.
Consultores y economistas opinan sobre el frágil equilibrio que enfrenta la cuenta corriente, con exportaciones energéticas en aumento y cuentas externas tensionadas por el consumo actual.
Mientras el Gobierno libertario avanza con reformas económicas, el establishment se posiciona para aprovechar las oportunidades que surgen en este nuevo escenario político.
Una gestión caracterizada por la confrontación ideológica, con los riesgos comerciales que esto conlleva, y la búsqueda de protagonismo internacional. Un combo que genera más preguntas que respuestas sobre el futuro.