Entre el fantasma del thatcherismo y las secuelas del Brexit, Londres observa cómo las fuerzas tradicionales se diluyen frente al avance de la polarización.
La estrategia de Keir Starmer y la implosión conservadora llevaron al Partido Laborista británico a uno de sus mejores resultados históricos. ¿Cómo lo obtuvo y qué hay que esperar?