Feliz no cumpleaños

Otra costumbre cultural que cambia radicalmente en tiempos de distanciamiento. Un recorrido por representaciones del cumpleaños en la literatura, el cine y la música, porque las celebraciones no siempre son felices ni multitudinarias.

Hola, ¿qué tal? Espero que más o menos bien. Yo contenta de que nos volvamos a encontrar acá. O de que nos encontremos por primera vez, si es que recién te sumás a este newsletter de cultura. Ya son dos semanas desde el primer Hilo Conductor y, como siempre en este país, sucedieron muchísimas cosas, pero algunas siguen iguales (el confinamiento en el AMBA, por ejemplo). 

Otra de las cosas que pasó fue que Cenital cumplió su primer año –justo el Día del Periodista– y yo cumplí diez años en Twitter (?). Claro que no lo tenía presente para nada, pero la red social del pajarito se encargó de recordármelo y de sugerirme que tuitee algo en relación con eso. Como si el mundo lo necesitara. 

Este preámbulo es para llegar al tema de hoy. Justamente, los cumpleaños. Sí. Los cumpleaños en tiempos de pandemia están cambiando radicalmente de forma. Ya no nos parece tan ridículo cantar el “Feliz cumpleaños” desacompasadamente desde la pantalla en mosaico, mientras otre sopla velas reales en su casa y no nos convida torta. No sé ustedes, pero ya tuve hasta un zoompleaños infantil con animación y disfraces. Y festejos en los que regalamos colectivamente un video casero y la homenajeada se emocionó hasta las lágrimas. Supe de gente que cambió de década sola en la casa y a la que llenaron de obsequios les muchaches de Glovo. También me enteré de que una pareja de amigues va a ocultarle a su hija que será su cumpleaños en breve para no derretir la expectativa de la pequeña, que imagina fiesta y piñata multitudinaria.

Las costumbres culturales más indiscutibles están acusando recibo de los cambios y a priori no me parece mal que esto suceda cada tanto para desnaturalizar lo obvio. Aunque me encantaría volver a la vieja normalidad y tirar orejas reales tantas veces como haga falta. Así que hoy repasaré algunas representaciones culturales del cumpleaños. Por momentos pienso que en relación a las problemáticas que tocan el resto de los newsletters de Cenital, todo esto puede parecer un poco tonto, pero después considero que es un tema como cualquier otro, de acuerdo a cómo lo tratemos.

“Parece una tontería”

Hace mucho que no leía a Raymond Carver y a raíz de este Hilo volví a las fuentes. “Parece una tontería” es justamente el nombre de un relato durísimo que tiene como excusa el cumpleaños de un niño y el pastel que la madre encarga para festejarlo. ¿Qué pasa si el niño tiene un accidente y queda internado y el cocinero reclama insistentemente que retiren igual ese pastel? Un cuento contundente y narrativamente perfecto, de esos que generan un impacto perdurable con los mínimos recursos. Seco, directo al hueso: un Carver auténtico. Y una de las historias que Robert Altman llevó al cine junto a otros textos del narrador americano en su célebre película Short Cuts. (Si están medio bajón, no lo intenten en sus casas.)

En las antípodas de Carver, está la novelita de César Aira llamada justamente Cumpleaños, escrita en 1999 con la excusa de su aniversario número 50 (ahora tiene 71). Le digo “novelita” porque él mismo llama así a sus vastísimas producciones –ya cuenta con más de 100 libros, en su mayoría breves–. Puedo hablar muchíiiiismo de Aira, porque es uno de mis autores argentinos favoritos. Si no lo leíste, basta con que sepas que él puede escribir con la misma destreza de las cautivas del siglo XIX (Ema, la cautiva) como de un ataque zombi (La cena) o narrar en primera persona como si fuera una princesa pequeña y malcriada (Yo era una niña de siete años) y ser igual de increíble. Cumpleaños es de las novelas que tienen al mismo Aira como protagonista y de las que transcurren en Pringles, su ciudad natal. La excusa del cumpleaños, en principio celebratoria, se vuelve una experiencia revulsiva, que lo lleva a reflexiones bastante profundas e interesantes sobre su estilo y su escritura. Es de esos libros que pueden ser leídos como el arte poética del autor en cuestión. ¿Cuánto hay de cierto en las expectativas de cambio que depositamos en los aniversarios, sobre todo en los redondos? Aira en esta novela confirma que ese balance y ese cambio no son tales: “Cambia otra cosa, no la que uno esperaba”. Cumpleaños es una novela muy lúcida, llena de ideas imperfectas, confrontadas con la realidad por la misma persona que la escribe.

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La intimidad de las estrellas

En esta época de redes sociales, en la que cada una puede seguir a las celebridades que quiera, los cumpleaños se convirtieron en una competencia de canjes. La influencer en cuestión se pasa el día chiveando en Instagram los productos que le mandan de “regalo”, mientras las comunes mortales nos indignamos una vez más ante la crudeza pornográfica del capitalismo. Pero en el pasado era muy inaccesible para nosotres la intimidad de las estrellas. Por eso me encanta el cortometraje de 25 minutos de Jonas Mekas, llamado justamente Happy Birthday to John, en el que registra cámara en mano el cumple de Lennon el 9 de octubre de 1972 (libriano, Lennon). Mekas era un joven lituano que llegó a Nueva York en 1949 y que se convirtió en el cineasta experimental más interesante del underground. Fue amigo de todos y de todas, y quien mejor registró la bohemia neoyorquina con una poesía y sensibilidad inusitadas. (Si les interesa su historia, les recomiendo enfáticamente la lectura de sus diarios: Ningún lugar adonde ir). Así que con gran naturalidad fue invitado y testigo de muchas de esas reuniones privadas y las filmó para la hinchada (tiene otro corto sobre el velorio de Allen Ginsberg, por caso, y otro sobre Warhol). 

¿Cómo festejaba el cumple John? Rodeado de amigotes sentados en ronda en el suelo, zapando con guitarras hasta altas horas de una madrugada regada con alcohol. Imperdible el plano que muestra la torta. Me imagino a Yoko encargando el pastel. Es gigante, está lleno de crema o merengue y tiene una guitarra marrón que sobresale y la leyenda: “Happy Birthday John from Yoko and the Whole World”. La peli se puede ver en la plataforma Mubi o conseguir ilegalmente por ahí. Otro highlight: Lennon con Miles Davis peloteando en un aro de basquet (esta escena sí está en YouTube). Y ojo con el final, que puede estrujarles el corazón: el día que asesinaron a Lennon, el 8 de diciembre de 1980, Mekas salió caminando con la cámara por el Central Park y registró la movilización espontánea de fans desconcertados yendo a la puerta del edificio Dakota. Ojalá que Mark David Chapman arda en el peor de los infiernos.

Lennon con Miles Davis en una de las tomas de Happy Birthday to John

La intimidad de las estrellas pasa también por conocer sus proyectos truncos, ¿no? Así que llegamos a My Best Friend’s Birthday, la primera y jamás estrenada peli de Quentin Tarantino. Este corto de 1987 –que se puede encontrar en YouTube y es previo a Perros de la calle está protagonizado nada menos que por un exaltado Quentin y su amigo Craig Hamman. Quentin es Clarence, un cinéfilo verborrágico que decide organizarle una fiesta de cumpleaños también exaltada a su amigo Mickey, a quien su novia acaba de dejar: una especie de comedieta de enredos típica entre hombres y mujeres. En blanco y negro, con marcas que luego se volverían un estilo como la música canchera, los diálogos acalorados y las puteadas (hay hasta un poco de artes marciales), la película nunca se estrenó entre otras cosas porque la bobina final se quemó y sólo se pudo rescatar esta mitad. O por lo menos esa es la versión oficial…

Cuando la fiesta sale mal

Obviamente, no todos los cumpleaños son felices, como nos lo recuerda la canción de The Smiths, Unhappy Birthday (“I’ve come to wish you an unhappy birthday”. Ok, Moz). Pero no recuerdo cumpleaños más trágico que el que termina de desencadenar el drama en la multipremiada película coreana Parasite (alerta spoiler). Tómense unos minutos para volver a apreciar todos los matices de esta escena medio gore de algo menos de cinco minutos. El sol radiante, los primeros cuchillazos, el pastel en la cara, la sangre rojísima, los disfraces de indios norteamericanos, una daga de chorizos clavada en las costillas del hombre encerrado, el sudor que va ganando las caras mientras una música incidental nos indica el clímax, el chico que se tapa la nariz, la cámara lenta que exacerba los gestos, la muerte y el irremediable trauma. Es una escena completamente sacada y a la vez tan estetizada que causa bastante gracia. En ese borde, como una cuerda floja, trabaja su director, Bon Joon-Ho.

Parasite, de Bon Joon-Ho

Y otra fiesta de cumpleaños mala onda es la de la banda de rock gótico de los ochenta The Birthday Party, de un Nick Cave y un Mick Harvey jovencísimos y cuasi diabólicos, antes de formar The Bad Seeds. ¿Alguien soporta sus discos enteros sin tener miedo de que algo malo pueda suceder? Les dejo la inquietud.

Pero como no quiero terminar este newsletter de una forma tan oscura, pasemos a la bizarreada. Les dejo entonces el videoclip del tema de Francisco Bochatón llamado justamente “Feliz cumpleaños”: una gran canción incluida en el disco Cazuela de 1999 que tiene un video bastante extraño filmado en una plaza y en el hipódromo de Palermo. Confieso que hasta que no vi el video, no entendí que la letra, entre otras cosas extrañas, hablaba de caballos. Cantemos con el Bocha más surrealista.

Bonus track para ma-padres

El tópico del “cumpleaños” tiene un repertorio laaargo en materia de literatura infantil. Si quieren enseñarles a sus pequeñes sobre cómo se festeja en otros lados del mundo o si quieren encontrar palabras para explicar qué es el crecimiento, les recomiendo conseguir Juan crece hasta la China, un libro que combina literatura e información escrito por Nicolás Schuff y Paula Fernández y dibujado hermosamente por Mariana Ruiz Johnson (edita Ojoreja). Y si buscan una historia sobre regalos y su tremenda expectativa, ahí tienen la historia de Nino ante un paquete en Regalo sorpresa, de Isol. 

Ahora sí, me despido hasta dentro de quince días. Espero que hayas disfrutado de este recorrido. Si querés apoyar el proyecto de Cenital, podés colaborar acá. Tu ayuda será muy bienvenida. Y si estás por cumplir años pronto, acá va mi abrazo virtual o mejor mi codazo manteniendo la distancia social. Gracias por leer y hasta la próxima.

Malena

Soy licenciada en Letras por la UBA y trabajo hace muchos años en la industria editorial. Fui editora en las revistas El Interpretador y Los Inrockuptibles. Formo parte del equipo de Caja Negra, una editorial psicoactiva y heterogénea. Tengo un ciclo de entrevistas con escritores y escritoras en el Malba. Si los libros fueran comestibles, podría alimentar a miles de personas con los que acumulo en mi biblioteca. Lo que más me gusta es viajar.