Reservas del Ascenso, un agujero negro para los arreglos de partidos por apuestas

Fénix y Laferrere (B Metropolitana) echaron futbolistas por dejarse perder. Hay equipos cooptados por las casas ilegales. Y conexiones en Argentina que responden a China, el mayor mercado del mundo.

En el mediodía del miércoles 9 de octubre de 2024, por la segunda fecha de la segunda fase del torneo de Reserva de la Primera Nacional, Atlanta venció 2–0 a Almirante Brown en el Predio Antonio Carbone de Villa Madero. El 1–0 lo marcó el arquero Rocco Pasquale después de que despejara una pelota en la puerta de su área. El 2–0, sobre el final del partido, lo anotó Santino Luna, con el arco vacío, en un ataque de tres jugadores de Atlanta, solos, contra el arquero de Almirante: sus compañeros no habían bajado –un jugador incluso levantó la mano pidiendo offside– tras un tiro libre a favor cerca del área rival. En las casas de apuestas online, el triunfo de la reserva de Atlanta, campeona en la primera fase de la Reserva del Nacional, pagaba 1. El de la de Almirante, 20. “La reserva de Atlanta paga como el Manchester City”, me había dicho el día anterior un joven realizador audiovisual, fuera del aire y detrás de cámara, luego de que hablara de apuestas y arreglos en la Reserva como invitado al stream de “La vuole nera” (Quiero Soda).

Las reservas del fútbol de Ascenso y el propio “bajo” Ascenso –la B Metropolitana y la Primera C–, en efecto, son agujeros negros para los arreglos de partidos por apuestas, sobre todo las ilegales. El 29 de junio entró un correo electrónico a las direcciones de clubes del Ascenso: un estudio de abogados en representación de una casa de apuestas china oficial alertaba movimientos de dinero extraños en el mercado clandestino, que, se calcula, aglutina casi el 80% del total de las apuestas: 150 mil dólares en derrotas por goleada de partidos de Círculo Deportivo (Comandante Nicanor Otamendi), Sol de Mayo (Viedma) y Defensores de Pronunciamiento (Entre Ríos), por el Torneo Argentino A, y de Muñiz, por la C, tercera categoría del interior y cuarta de los directamente afiliados a la AFA. “Después de tres meses de investigación, tenemos evidencia para demostrar que están involucrados en las apuestas –se lee–. Los organizadores argentinos vendieron los partidos al mercado asiático y pidieron que les pagaran 40 mil dólares por juego”. Los “organizadores argentinos” se presentaron como “Thomas” y “Bocha”. En el Ascenso argentino no sólo se acercan a los futbolistas: hay clubes virtualmente cooptados por las casas ilegales de apuestas. El pacto incluye arreglar algunas fechas de cada torneo.

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El 6 de agosto de 2024, la reserva de Fénix perdía 8–0 ante Excursionistas por la fecha 19 del torneo de Reserva de la B Metropolitana. A los 35 minutos del segundo tiempo, el árbitro finalizó el partido. Los jugadores de la reserva de Fénix le cuestionaron la decisión. Habían perdido en junio 6–1 ante Colegiales y en julio 6–1 frente a Argentino de Quilmes. Ese mismo día, Fénix echó al entrenador y a cinco futbolistas por “bajo rendimiento deportivo”, un eufemismo para protegerse legalmente que ocultaba la sospecha de arreglos de partidos por apuestas. La reserva de Laferrere, también de la B Metropolitana, acumuló derrotas por goleada: 9–2 ante Villa San Carlos, 7–0 frente a Dock Sud, 6–1 contra UAI Urquiza, 6–0 ante Sacachispas y 5–0 contra Villa Dalmine. Le marcaron 80 goles en las 21 fechas de la primera fase. Algunos futbolistas se dejaban eludir para recibir goles en contra. El 24 de agosto, Laferrere expulsó a “determinados jugadores” de “la Tercera B” –así se nombra a la Reserva en los sitios de apuestas–, y a “quienes se sospecha de ser los responsables de propiciar acciones alejadas del fair play y la ética deportiva”.

“La Reserva es la clave, porque nadie controla y hacen chanchadas, cualquier cosa. Incluso hablamos entre los dirigentes de algunos clubes que, si siguen los quilombos, vamos a sacar las reservas”, me dice un dirigente de un club de la C. También las reservas son el caldo de cultivo para los arreglos porque es una no–categoría, integrada entre los que bajan de Primera y los que suben de las inferiores. Y porque la mayoría de las veces no se transmite por streaming (que el partido se televise surge hoy como una necesidad, un reaseguro para ahuyentar los arreglos de las casas ilegales). Las reservas son la puerta que los clubes les abren a “grupos económicos” que ponen jugadores con el acuerdo de que ellos cobrarán el dinero acordado si aceptan “ir para atrás” en ciertos partidos. Es decir, los clubes les “tercerizan” los equipos de Primera o de Reserva del Ascenso a los dineros de las apuestas para hacer caja: la necesidad hoy tiene cara de apuestas ilegales. Son, de momento, una minoría, pero la ola, sabemos, contiene un tsunami.

“El tema es el mercado ilegal de Asia –suma el dirigente de la C–. Se ve que quieren desembarcar. Y acá los cagaron un par de veces, les hicieron perder guita”. En septiembre pasado, la Asociación China de Fútbol sancionó de por vida a 38 futbolistas y cinco dirigentes por apuestas ilegales (“apertura de casinos online clandestinos y otras transacciones”) y manipulación de partidos. La investigación del gobierno de Xi Jinping informó 120 partidos arreglados y 41 clubes implicados. Entre los suspendidos hubo exjugadores de la selección. Entre ellos, Li Tie, quien además fue condenado a cadena perpetua. Exmediocampista del Everton de Inglaterra entre 2002 y 2006, Li Tie confesó haber pagado tres millones de yuanes (422.475 dólares) en sobornos para dirigir a China –fue DT de la selección entre 2019 y 2021– y haber participado en arreglos en beneficio de dos ascensos de su club, el ahora extinto Wuhan Yangtze. “Lo siento mucho –aceptó Li Tie, de 47 años–. Debería haber mantenido la cabeza baja, seguir el camino correcto. Había ciertas cosas que eran habituales”. El fútbol es la cabecera de las apuestas (y Asia, el mayor mercado del mundo). Pero maneja su lógica. “El fútbol trae plata –decía el Mariscal Roberto Perfumo–, pero la plata no trae fútbol”.

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Es periodista especializado en deportes -si eso existiese- desde 2008. Lo supo antes de frustrarse como futbolista. Trabajó en diarios, revistas y webs, colaboró en libros y participó en documentales y series. Debutó en la redacción de El Gráfico y aún aprende como docente de periodismo. Pero, ante todo, escribe. No hay día en la vida en que no diga -aunque sea para adentro- la palabra “fútbol”.